De haber sido yo misma lo habría arruinado todo. La lucidez de elegir ser otro en algunos momentos ha de salvar aquellos momentos. A pesar de que a la larga no podamos descubrir qué habría pasado.
Todo, de no ser por el mismo miedo de evitar elegir ser uno mismo, con la unica convicción de que cualquier cosa menos uno podría haber salvado esa situación. Y ¿sabés qué, Jaure?, me queda ahora un gusto amargo, lo más parecido a una traición de mí misma.
Jaure se sobresaltó de pronto con esta frase, más bien con la palabra TRAICIÓN, creo yo, y me miró como si eso hubeira sido lo primero que escuchaba en todo mi soliloquio.
Los instintos son lo que nos hacen más comunes, dijo. Y más individuales al mismo tiempo. No me parece raro que te hayas sentido relegada por vos, si te estabas relegando un instinto tuyo, Clave. Te resistís a perder la cáscara como si hubiera algo más duro adentro, con miedo a perderte algo tuyo. Pero no es un huevo lo que te rodea. Y la verdad que para mí sos más parecida a la iguana que cambia de color, y cambia la piel de cada circunstancia. Que sobrevive al sol y al desierto e insisitís con el pollito que debe enfrentar la tormenta..
:-Puede ser eso, pero no es eso lo que me pesa. Me pesa el amargor. La constancia del amargor en la boca. La desconfianza de sentirme no yo. Es eso.
cursi
Hace 8 horas
